Domingo, 20 de Enero de 2019
La Voz Opositora Independiente

Asesinato de Otayza y Serra por el hampa común y no por el “imperio” habría detonado la ruptura entre Maduro y Rodríguez Torres

03/10/2018 Eucaris Megalos

Comienzan a salir a la luz pública algunos secretos que habían guardado voceros gubernamentales. Hoy están siendo revelados por quien hasta ayer defendía al régimen de Nicolás Maduro “rodilla en tierra”, el periodista Marcos Hernández, ex presidente de la organización chavista Periodistas por la Verdad, la misma que quiso suplantar al legítimo Colegio Nacional de Periodistas y que promovió procedimientos legales contra comunicadores sociales que denunciaban las irregularidades y abusos de poder cometidos tanto por Hugo Chávez como por su sucesor.

La verdadera causa de la ruptura entre el presidente obrero y el ex ministro de Interior y Justicia, Miguel Rodríguez Torres habría sido la negativa de este último de “vender” a la opinión pública, la versión según la cual la mano peluda “del imperio messsmo” estaría detrás de la muerte de los dirigentes políticos del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), Eliécer Otayza y Robert Serra.

En entrevista concedida al diario Versión Final de Maracaibo, Hernández – quien está pidiendo asilo en la hermana República de Colombia, después de fustigar a muchos de sus voceros desde la tribuna de la impunidad que le garantizaba el pertenecer al partido de gobierno en Venezuela – aseguró que el Mayor General en situación de retiro no se quiso prestar “al jueguito” comenzado por Maduro, empeñado en politizar un problema de inseguridad recurrente en Venezuela.

Y es que el chofer de Metrobús convertido en Presidente de Venezuela, se “niega” a reconocer la inseguridad que reina en el país desde hace muchos años, la cual se arraigó a partir del momento en que Hugo Chávez “dejó hacer y dejó pasar” toda sarta de irregularidades y delitos cometidos por el hampa común y el hampa organizada y además financió a grupos parapoliciales que actuaron – y actúan – con total impunidad para sembrar el terror en el país.

Tanto Otayza como Serra murieron a manos del hampa común y así lo determinaron las investigaciones realizadas por el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), adscritas al despacho que dirigía Rodríguez Torres. Ni la CIA ni Barack Obama. Fue el hampa común.

Consultado sobre este tema por Versión Final, Hernández – quien se confesó muy cercano a Rodríguez Torres – precisó que Maduro y el militar, hoy preso en la Dgcim, tenían “excelentes relaciones”.

Maduro lo llamaba varias veces al día para consultarle sobre diversos temas, pero ocurrieron acontecimientos que fueron rompiendo la confianza de Maduro hacia él. El primero fue el vil asesinato de Eliécer Otayza. En ese momento, el Presidente dijo que había sido el "imperio", el que estuvo detrás del hecho, sin embargo, ya el Ministro sabía con información precisa que había sido un asesinato del hampa común”, relató.

La muerte de Otayza – uno de los militares participantes en el golpe de Estado del 4F de 1992 y muy cercano a Hugo Chávez – ocurrió el 26 de abril de 2014. El entonces presidente del Concejo del municipio Libertador de Caracas se desplazaba por el municipio Baruta del estado Miranda y fue abordado por una banda de antisociales que le propinó una golpiza y múltiples impactos de bala que hicieron irreconocible su rostro. El cadáver fue hallado en la localidad de Turgua, pero su camioneta fue encontrada en Ojo de Agua.

Otayza también fue director de la policía política Disip – hoy Sebin – lo cual, se presume, le ganó muchos enemigos dentro y fuera del chavismo.

Hernández relata que Otayza fue emboscado por delincuentes comunes que no sabían de quién se trataba, lo sometieron y lo mataron, abandonándolo en Turgua.

Tomaron su camioneta y se fueron a pasear, cuando una comisión policial los detuvo quedó esclarecido, esa misma noche, que ellos habían asesinado a Otayza. El Ministro se negó a acompañar la versión de Maduro de que había sido el imperio”.

El otro hecho que decretó la separación definitiva de Maduro y Rodríguez Torres, fue el asesinato de Robert Serra. El entonces diputado a la Asamblea Nacional también murió en 2014, pero el 1° de octubre. Le propinaron más de 30 puñaladas mientras se encontraba en su residencia, ubicada en La Pastora, en Caracas. En ese hecho también murió su asistente María Herrera.

La entonces Fiscal General de la República Luisa Ortega Díaz – la misma que hoy funge como paladín de la justicia – denunció que la investigación apuntaba a una banda de paramilitares colombianos dirigida por Padilla Leiver, alias “El Colombia”. Fueron involucradas en el homicidio una decena de personas y Nicolás Maduro se apresuró a acusar como principal responsable al expresidente colombiano Álvaro Uribe Vélez.

Maduro también alegó enseguida la tesis que había sido algo planificado por el "imperio", después que fue Colombia, pero allí quedó grabado en las cámaras de su casa quienes fueron sus asesinos y lamentablemente fue un lío de querellas entre personas relacionadas con la santería y grupos de poder, entre ellos mismos y da la tesis que fue un crimen planificado. La versión de Maduro tampoco fue acompañada por Rodríguez Torres porque ya sabía lo que realmente había ocurrido”, declaró el periodista.

Aparentemente Maduro tampoco le perdonó a quien fue su ministro de Interior y Justicia entre 2013 y 2014, la “creciente popularidad” que según Hernández, venía manifestando entre los miembros de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana “por ser alguien transparente dentro del Ministerio”.

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Maduro habría visto en Rodríguez Torres la única persona capaz de “roncarle en la cueva” de medirse ante cualquier proceso electoral.

“(…) Logró disminuir considerablemente la tasa de homicidios. Todo esto molestó el entorno del presidente Maduro, su manera de cómo el Ministro estaba ejecutando la política abierta y transparente de no plegarse a cualquier capricho hizo tomar la decisión de Maduro de salir de Rodríguez Torres”, apuntó.

El periodista lamenta que Rodríguez Torres se encuentre preso en la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), como muchos otros militares detenidos por el régimen de Maduro que ha visto en algunos funcionarios castrenses “un peligro para su estabilidad”, acusándolos de traición a la patria y de conspiración para derrocarlo.

Al Mayor General del Ejército en situación de retiro, se le acusa de haber planificado un golpe de estado en contra de Nicolás Maduro y se le sigue un procedimiento “por atentar contra la patria y estar presuntamente incurso “en acciones contra la paz y la tranquilidad pública y en la conjura dirigida a atentar contra la unidad monolítica de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana”, según se desprende del oficio entregado a sus abogados luego de su captura el 13 de marzo de 2018.

Rodríguez Torres, quien fue director de la Disip y posteriormente del Sebin, policía política del régimen, fue arrestado en las instalaciones del hotel President en Plaza Venezuela, mientras participaba en un foro del Movimiento Amplio Desafío de Todos, organización política creada por el propio militar retirado e inhabilitada para participar en procesos electorales por las rectoras chavistas del CNE.

“(…) Luego de ser uno de los más brillantes militares que ha tenido el país. Está preso por pensar distinto, por querer el bien para Venezuela y ese es el riesgo de los que se atreven a disentir de las políticas de este gobierno. Cualquier persona que dentro del chavismo que se atreva a disentir del gobierno, inmediatamente es calificado de traidor y se buscan cualquier pretexto para ser encarcelarlo”, apuntó Hernández, quien al parecer no ve la responsabilidad que el hoy militar retirado tiene en la violación de derechos humanos.

Rodríguez Torres ha sido duramente criticado por sectores del oficialismo y la oposición, pues a él correspondió reprimir las primeras protestas que se escenificaron en el país contra Maduro en febrero de 2014. Sobre sus hombros pesa la muerte de por lo menos 43 venezolanos y la detención de decenas de personas que salieron a las calles a exigir “La Salida” del régimen. Su preso más emblemático fue Leopoldo López, quien aún permanece privado de libertad, pena que está cumpliendo en su residencia.

Por otra parte, el otrora periodista chavista reveló que decidió distanciarse de Nicolás Maduro y salir de Venezuela, tras un conjunto de actuaciones reñidas con los derechos humanos.

No fue una decisión precipitada. Yo venía analizando desde hace algunos años por algunas situaciones que representaron un quiebre espiritual y moral de las actuaciones del Gobierno”, dijo.

Esas actuaciones fueron los hechos de violencia registrados durante 2017 – de abril a julio – que cobraron la vida de tantos jóvenes valiosos como Juan Pablo Pernalete, David Vallenilla y Neomar Lander, entre otros y posteriormente el ajusticiamiento de Oscar Pérez y sus compañeros de lucha, en enero de este año, aun cuando todos se habían rendido.

Criticó la violencia desmedida desarrollada por Nicolás Maduro en el control de las manifestaciones públicas. “Yo como estudiante de LUZ también protesté, tiré piedras, considerando que estaba en mi derecho legítimo, y es deber del Gobierno proteger el derecho a la vida (…)”, contó. Aseguró que la muerte de tantos jóvenes le afectó como ser humano.

A su parecer, el despliegue del gobierno de Maduro en las protestas de 2017 no se corresponde con la forma de actuar de un gobierno que se jacta de llamarse socialista y humanista y al respecto denunció a Nicolás Maduro por avalar la Operación “Tun Tun”, que, según Hernández, no fue otra cosa que promover una muerte selectiva de los jóvenes líderes de las protestas.

El segundo quiebre lo produjo la masacre de Óscar Pérez y sus compañeros de lucha en El Junquito, cuando estaban rendidos, pidiendo una negociación.

El gobierno decidió que tenía que dar un escarmiento y fueron asesinados en una transmisión totalmente en vivo por las redes sociales (…). Ellos no tienen sentimientos, no hay creencia en Dios, y cuando eso pasa se creen con el derecho de hacer todas estas barbaridades”, concluyó el periodista quien, aparentemente, está intentando expiar sus culpas acusando a los mismos funcionarios que por tantos años apoyó.

Redacción Secretos Revelados




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